sábado, 3 de junio de 2023

Afectados de Pasión

 

“Afectados de pasión” [1]

 


 

Resumen

 

 

El presente trabajo explora lo que Jacques Lacan denomina “pasiones del ser” y “pasiones del alma”

En primer lugar, se intenta diferenciar pasión de otras nociones como las de afecto, demanda, deseo, pulsión y fantasma, a la luz de la lectura de textos de psicoanálisis referidos al tema. En segundo lugar y para ubicar las coordenadas del cruce entre las pasiones del ser y las pasiones del alma se realiza un rastreo de las nociones de ser y de alma que aparecen en Lacan. El trabajo se sirve de la filosofía por entender que Lacan lo ha hecho, también respecto del tema. 

El trabajo se propone darle a la noción, su estatuto ético y su uso específico en la lectura de las pasiones civitas y de las pasiones en la clínica.

Sobre el final se expone una propuesta de lectura y unas líneas de trabajo posterior.

Palabras claves: pasión-ser-alma -psicoanálisis

 

 

 

Si por pasión del griego (πάθος) pathos o el latín (passio), la «pasión» puede entenderse como una afección, (πάσχειν), el estudio de las pasiones se inicia tempranamente en occidente. En la filosofía antigua, Aristóteles, en el capítulo XXI del Libro V de Metafísica, plantea “Afección se llama, en un sentido, la cualidad según la cual cabe alterarse, como lo blanco y lo negro, lo dulce y lo amargo, la pesadez y la ligereza, y las demás cosas tales; en otro, los actos e incluso las alteraciones de estas cualidades. Además, entre éstas, más bien las alteraciones y movimientos dañinos, y sobre todo los daños penosos. Todavía, se llaman afecciones los infortunios y penas grandes.” (Aristóteles, 1982: 282). En la modernidad Descartes en su Tratado de las pasiones del alma definía a las pasiones como “ percepciones, sentimientos o emociones del alma, que se refieren particularmente a ella, y que son motivadas, mantenidas y amplificadas por algún movimiento de los espíritus” (Descartes, 1997: 95-96). Estas referencias son sólo para mencionar, dos de los filósofos con los que Lacan dialoga respecto de las pasiones, sin embargo, muchos otros filósofos como San Agustín, Hume, Pascal, Kant, Espinoza, atendieron a las pasiones en sus elaboraciones.

Este año estamos abocados, en Nodo, a investigar Los cruces de la pasión y el primer cruce que me interesa ubicar es el de discursos entre el Psicoanálisis y la Filosofía.

El libro mencionado de Descartes sobre el tema, es referido por Lacan en el Seminario 9, la clase del 17/1/1962 “la extensión pura, ya nada donde pueda imprimirse lo que, justamente, está elidido en su marcha: ya no hay relación entre el significante y ninguna huella natural, si puedo expresarme así, y muy especialmente la huella natural por excelencia que constituye lo imaginario del cuerpo.” y en el Seminario 13, la clase del 5/1/1966: “la física de las pasiones del alma está fallada en Descartes, porque ninguna pasión puede ser una afección de la extensión” Se señala que el objeto de dichas referencias es la crítica a la concepción cartesiana de las pasiones como afectación de una extensión más que de un cuerpo, por imaginario que el cuerpo sea.

En el Seminario 10 Lacan plantea: “¿Dónde trata mejor Aristóteles las pasiones?... Es en el libro II de su Retórica. Lo mejor que hay sobre las pasiones está atrapado en la red de la retórica. No es por casualidad. Los significantes de la pizarra, eso es la red ”. (Lacan, 1962-63 : 23)

Me detengo para señalar que La Retórica de Aristóteles se compone de tres libros: el primero se ocupa de la estructura de la retórica, de la concepción de los argumentos y de las especies de retórica. El segundo libro se dirige al público, no sólo en cuanto que es capaz de razonar, sino también en cuanto que es sujeto de pasiones y tiene un determinado modo de ser. El Libro III estudia la forma más adecuada de los discursos con vías a la persuasión.

El Libro II Aristóteles se lo dedica al análisis de las pasiones que el orador puede inducir en sus oyentes a través de sus palabras.

Aristóteles plantea “Porque las pasiones son, ciertamente, las causantes de que los hombres se hagan volubles y cambien en lo relativo a sus juicios, en cuanto que de ellas se siguen pesar y placer. Así estudiarlas son, por ejemplo, la ira, la compasión, el temor y otras más de naturaleza semejante y sus contrarias”.  

 Ahora bien, en cada una se deben distinguir tres aspectos: en relación a la ira -pongo por caso-, en qué estado se encuentran los iracundos, contra quienes suelen irritarse y por qué asuntos; pues si contamos con uno o dos de estos (aspectos), pero no con todos, no es posible que se inspire la ira. Y lo mismo ocurre con las demás (pasiones)…las dividiremos de acuerdo con el método establecido.” (Aristóteles, 1999:311)

Haciendo uso del método descrito se ocupará de: La ira. La calma. El amor y el odio. El temor y la confianza. La vergüenza y la desvergüenza. El favor. La compasión. La indignación. La envidia. La emulación.

En 1973, respondiendo para la Televisión, Jacques Lacan dice que "la simple resección de las pasiones del alma, como Santo Tomás nombra más pertinentemente esos afectos, la resección desde Platón de esas pasiones según el cuerpo (...) ¿no es el testimonio ya de lo que es inevitable para su abordaje, pasar por ese cuerpo, que yo digo no estar afectado más que por la estructura?".(Lacan, 1973:551)

Con lo anterior, pretendo subrayar que cuando Lacan se refiere a  las pasiones para el Psicoanálisis, se sirve de la filosofía.  Que el psicoanálisis se sirva de la filosofía y realice las importaciones con arreglos necesarios a la teoría, no nos sorprende, Lacan lo realiza con la lingüística, las matemáticas, la lógica, la literatura, el derecho, la religión, entre otros. El concepto mismo de psicoanálisis se constituye de diversos discursos.

Dejamos el cruce del Psicoanálisis con la Filosofía. Comienzo acá a ubicar términos, que tienen carga teórica. Si bien este es un Seminario abierto a otros discursos, el tema que nos convoca es complejo también para el Psicoanálisis, no se encuentra aún esclarecido por lo que se hace necesaria esta cuestión preliminar para luego articularlo a la clínica. Esto último pretendo realizarlo a posteriori, no sin antes tener las coordenadas teóricas necesarias, porque el Psicoanálisis no es un positivismo lógico. Se requiere la referencia teórica para poder leer la clínica.

Un cruce central al Psicoanálisis que es el cruce del significante con lo sexual, por lo que el falo se hace pasión del significante. Dice Lacan en La significación del falo: “pasión del significante, dimensión nueva de la condición humana, en cuanto que no es únicamente el hombre quien habla, sino que en el hombre y por el hombre "ello" habla, y su naturaleza resulta tejida por efectos donde se encuentra la estructura del lenguaje del cual él se convierte en la materia, y por eso resuena en él, más allá de todo lo que pudo concebir la psicología de las ideas, la relación de la palabra.” (Lacan,1958:665)

 

Leemos en el Seminario 7 “Pues se trata del sujeto en tanto que tiene que padecer del significante. En esta pasión del significante surge el punto crítico, siendo la angustia en esta oportunidad sólo un afecto que desempeña el papel de señal ocasional” (Lacan, 1959-60:176)

Vamos, a partir de este párrafo, al siguiente cruce, el de la Pasión y el afecto

Cuando hablamos de pasión se trataría de algo afectado por una determinada acción, es algo que se padece.  Aclara Descartes “considero que todo lo que se hace u ocurre de nuevo es llamado generalmente por los filósofos una pasión respecto al sujeto a quien le ocurre y una acción respecto a aquél que hace que ocurra. De modo que, aunque el agente y el paciente sean a menudo muy distintos, la acción y la pasión no dejan de ser siempre una misma cosa que tiene estos dos nombres, debido a los dos distintos sujetos a los que puede referirse” (Descartes,1997:56)

No todos los filósofos realizan el distingo entre afecto y pasión.

Kant ha reparado en la diferencia entre afectos y pasiones: La inclinación difícil o absolutamente invencible por la razón del sujeto, es una pasión. Por el contrario, es el sentimiento de un placer o desplacer en el estado presente, que no permite se abra paso en el sujeto la reflexión (la representación racional de si se debe entregarse o resistirse a él), el afecto” (Kant, 2004:112)

Dice Kant, “es un ataque por sorpresa de la sensación”, lo que la torna precipitada y de una intensidad tal que imposibilita la reflexión, la pasión, en cambio, se toma su tiempo y reflexiona sobre los medios para alcanzar su fin. Lo que el afecto de la ira no hace a toda marcha, ya no lo hace; y se olvida fácilmente. La pasión del odio, empero, se toma tiempo para arraigar profundamente y vengarse de su adversario. La pasión (como disposición del ánimo perteneciente a la facultad de apetecer), por el contrario, se toma tiempo y es reflexiva, por intensa que sea, para conseguir su fin. –El afecto obra como el agua que rompe su dique; la pasión, como un río que se sume cada vez más hondo en su lecho…. Al afecto debe considerarse como una borrachera, que se duerme; la pasión, como una demencia, que incuba una representación que anida en el alma cada vez más profundamente” (Kant, 2004:113)

Si bien en Lacan encontramos explícita la diferencia entre emoción y afecto, siendo la primera del desorden del movimiento, del comportamiento, y de la adaptación del organismo vivo, no así es tan evidente la diferencia entre afecto y pasión. Las nombra indistintamente en algunas oportunidades y en repetidas ocasiones en un mismo párrafo denomina afecto a la pasión y viceversa.

Encontramos en la bibliografía de la investigación del tema anual dos textos. “Afectos lacanianos” de Colette Soler y “Pasiones lacanianas” de Graciela Brodsky, dos autoras representantes de dos Escuelas de psicoanálisis internacionales que me permitieron una orientación y he tomado esas referencias para el actual trabajo. Comparto algunas de sus hipótesis o tesis, pero no extraigo las mismas consecuencias, sin embargo, sin esos textos no hubiera podido arribar a algunas de las conclusiones del trabajo.

Lo primero a decir es que, puede leerse en las dos autoras, la desujeción al título y el deslizamiento en los textos, entre estos dos términos. Dice Graciela Brodsky Si se buscan las referencias al afecto en la enseñanza de Lacan lo mejor es guiarse por sus referencias a la pasión” (Brodsky, 2019:17)

¿Cuál es la razón de ese deslizamiento?

Decíamos que pasión es la afectación de una acción y ¿el afecto? Lacan dice efecto, ¿pero acaso no lo es de una acción? Así en el terreno de la definición, no encontramos diferencias claras.

Para Freud lo reprimido es la representación. El acontecimiento deja una huella que lo representa y esa huella se reprime, en cambio el afecto que acompañó el acontecimiento nunca es reprimido, el afecto se desplaza. Lacan, lo dice igual que Freud, “Está desarrumado, va a la deriva. Lo encontramos desplazado, loco, invertido, metabolizado, pero no está reprimido. Lo que está reprimido son los significantes que lo amarran”. (Lacan, 1962-63, 23)

Vinculamos al afecto con aquello que es afectado por otra cosa. Si pensamos el acontecimiento, como lo traumático original decimos que lo que afecta es la lengua y lo afectado en principio es el cuerpo vivo. Luego, también el sujeto es afectado por el significante, de hecho, el sujeto es su efecto. Pero en el Seminario 10, Lacan luego de realizar algunas diferencias con sentimientos y emociones, plantea “La angustia, ¿qué es? Hemos descartado que sea una emoción. Para introducirla, diré que es un afecto….. La relación del afecto con el significante exigiría todo un año de teoría de los afectos.” (Lacan,1962-63, 22)

Si la angustia es un afecto y la pasión un afecto ¿cómo diferenciamos la angustia de las pasiones?

Dice Eric Laurent en Los objetos de la pasión, también, texto incorporado a la bibliografía de este año: “La distinción afecto/ pasión en Freud no alcanza la misma especificidad que toma en Lacan; creo que es un efecto de las confusiones en los post freudianos sobre los afectos, lo que empuja a Lacan a subrayar, o destacar la diferencia pasión/ sentimiento para aclarar la función del afecto en Freud. Y J.A.Miller en un texto fundamental sobre la oposición afecto /pasión nos aclaró esta perspectiva”. (Laurent, 2004, 95)

Germán Garcia en su Curso sobre las pasiones, también plantea el tema y dice “Por su parte, dice Jacques-Alain Miller: ‘La orientación lacaniana implica, pues, distinguir las emociones de registro animal, vital, en su aspecto de reacción a lo que tiene lugar en el mundo de los afectos en tanto que son del sujeto. Así Lacan eleva el nivel de la cuestión, pasando del debate entre emociones y afectos, al de afectos y pasiones’. (Matemas 2, pág. 160, Editorial Manantial, Buenos Aires, 1990) “

Graciela Brodsky en el texto arriba mencionado, propone que, para abordar las Pasiones del ser, habría que orientarse por el matema del significante del Otro tachado. Dice que el odio y el amor cumplen la función del deseo de borrar el significante de la barra en el Otro. Entonces ¿la angustia aparece cuando la pasión no cumple la función? Si hay una relación esencial de la angustia con el deseo del Otro, es decir con su falta y la pasión cumple con la función de borrarla, la consecuencia lógica es que pasión y afecto no son lo mismo, sin embargo, no encuentro en el texto esta diferencia.

Por otra parte ¿Qué pueden tener en común la pasión del significante y la angustia siendo ésta un afecto que no es sin objeto, cuando desde la lógica fálica diferenciamos significante y objeto?

Germán García plantea “Lacan dijo que traducía con metáfora y metonimia, los mecanismos freudianos, pero no son términos simétricos. Freud dice que la condensación es condensación de palabras, de representaciones, y el desplazamiento es desplazamiento de afectos –no están jugados al mismo nivel. Dicho de otra manera, la metonimia está jugada sobre algo corporal y la metáfora, sobre algo verbal”

Por su parte Eric Laurent, también en el texto referido anteriormente plantea:” Quisiera esta noche interesarme a un aspecto parcial de la oposición afecto/ pasión. La pasión tiene una relación con el "Otro goce" mientras que el afecto tiene relación con el cuerpo propio”. (Laurent,2004,95)

Dejamos planteadas las preguntas y las respuestas de los autores mencionados que relacionan el afecto con el cuerpo y avanzamos hacia los otros cruces:

Pasiones del ser con las Pasiones del alma

En Lacan encontramos dos líneas conceptuales de las pasiones: las del alma y las del ser. En los Escritos entre 1946 y 1953 son las pasiones del alma las que ocupan un lugar en la obra, sin embargo, cuando plantea las pasiones del ser, las del alma no ocuparán un lugar central hasta avanzados sus desarrollos cuando, en 1973 a la altura de Televisión, volverá a referirse las pasiones del alma.

Señalamos en este cruce que si bien San Agustín y Pascal marcaron una relación entre el amor y el conocimiento y Scheler en esa línea incluyó el odio, la ignorancia del budismo es la que le hizo a Lacan, señalar en más de una ocasión la filiación de las pasiones del ser con Oriente, mientras las pasiones del alma son tributarias de Occidente.

Pasiones del Ser

Apuntes preliminares sobre el ser

Dice Lacan en  De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de las psicosis,  que “la condición del sujeto S (neurosis o psicosis) depende de lo que tiene lugar en el Otro A….estirado en los cuatro puntos del esquema: a saber S su inefable y estúpida existencia, a, sus objetos, a', su yo, a saber lo que se refleja de su forma en sus objetos, y A el lugar desde donde puede planteársele la cuestión de su existencia….en cuanto pregunta articulada: "¿Qué soy ahí?", referente a su sexo y su contingencia en el ser a saber que es hombre o mujer por una parte, por otra parte que podría no ser ambas conjugando su misterio, y anudándolo en los símbolos de la procreación y de la muerte. Que la cuestión de su existencia baña al sujeto, lo sostiene, lo invade, incluso lo desgarra por todas partes,  y….que es a título de elementos, del discurso particular como esa cuestión en el Otro se articula”( Lacan, 1958a:531)

Si bien al inicio de sus estudios Lacan planteaba: “Al comienzo del análisis, como al comienzo de toda dialéctica, ese ser existe implícitamente, de modo virtual, no está realizado…La palabra incluida en el discurso …es la realización del ser.” (Lacan, 1953-54:394)

No mucho tiempo después planteará que, en la medida que el sujeto del psicoanálisis sólo es dividido, barrado, no tiene el ser, el sujeto es falta en ser. Con esa falta estructural sólo podrá ser un semblante de ser.

Así, por una parte, el falo como significante del goce es semblante y por otra, el objeto a.  A la falta en ser, efecto del significante, responde una consistencia que se extrae del cuerpo: el a, semblante del ser.

En El Seminario 20Lacan grafica en un esquema triangular un vector que va de lo simbólico a lo real- al objeto a, debajo del que escribe “semblante”: “lo simbólico, al dirigirse hacia lo real, nos demuestra la verdadera naturaleza del objeto a. Si antes lo califiqué de semblante de ser, es porque semeja darnos el soporte del ser.” (Lacan,1972-73:114) Que semeje dar soporte al ser, quiere decir aquí que es su único soporte. Es lo que hace de velo a lo real, y a su vez media un acercamiento posible a lo real a nivel del ser. El ser no es otra cosa que semblante.

Concluyo los apuntes preliminares del ser con una cita de Joyce el síntoma, no antes sin señalar que, como el sujeto y su división corresponden a la lógica fálica, avanzamos sobre otra noción en la obra de Lacan que es la de parletre

“De allí mi expresión parlétre [hablaser], que sustituirá al ICS de Freud (inconsciente, que se lee así): apártate de ahí para que yo me instale, pues. Para decir que el inconsciente en Freud, cuando lo descubre (lo que se descubre es de una sola vez, y aún es necesario después de la invención hacer su inventario), el inconsciente es un saber en tanto hablado constituyente de LOM, la palabra por supuesto definiéndose por ser el único lugar, donde el ser tiene un sentido. El sentido del ser es el de presidir el tener, lo que lo disculpa de la farfulla epistémica…… Es para no perderlo, ese salto del sentido, que he enunciado ahora que hay que mantener que el hombre tiene un cuerpo, o sea que habla con su cuerpo, dicho de otro modo, que parlétre por naturaleza”. (Lacan,1975:592)

Lo anterior, para orientarnos respecto del ser y para ubicar cuál es el ser de la pasión.

El cruce de la Pasión y la Demanda

El sintagma Pasiones del ser es introducida en un comentario sobre la demanda en un apartado sobre lo que estructura al deseo, en el Escrito La dirección de la cura y los principios de su poder

El deseo es lo que se manifiesta en el intervalo que cava la demanda más acá de ella misma, en la medida en que el sujeto, al articular la cadena significante, trae a la luz la carencia de ser con el llamado a recibir el complemento del Otro, si el Otro, lugar de la palabra, es también el lugar de esa carencia.

Lo que de este modo al Otro le es dado colmar, y que es propiamente lo que no tiene, puesto que a él también le falta el ser, es lo que se llama el amor, pero es también el odio y la ignorancia.

Es también, pasiones del ser. Lo que evoca toda demanda más allá de la necesidad que se articula en ella, y es sin duda aquello de que el sujeto queda privado, tanto más propiamente cuanto más satisfecha queda la necesidad articulada en la demanda”. (Lacan, 1958b, 607)

Puede decirse que las Pasiones del ser, en el sentido de sufrida por la falta en ser del sujeto, están ligadas al hecho de hablar.

La pasión tiene una doble connotación por un lado es padecer, sufrir y además tiene un sentido de aspiración especialmente fuerte incoercible. Padecer la falta es aspiración apasionada a compensar la falta en ser, con el complemento del Otro.

La demanda al Otro participa en toda experiencia de análisis, se hará presente en la transferencia, por ello en la Dirección de la cura dice Lacan “Pues si el amor es dar lo que no se tiene, es bien cierto que el sujeto puede esperar que se le dé, puesto que el psicoanalista no tiene otra cosa que darle. Pero incluso esa nada, no se la da, y más vale así “(Lacan, 1958b: 598)

Respecto del analista planteará Amor, odio e ignorancia, he aquí en todo caso pasiones que no están ausentes en absoluto de su discurso (de Yavhe) . Lo que distingue a la posición del analista …y éste es el único sentido que se le puede dar a la neutralidad analítica, es que no participa de esas pasiones”. (Lacan,1969-70,144:145)

El cruce de la Pasión y la pulsión

La demanda esta correlacionada por un lado con la falta en ser de la cual padece el ser hablante, y por otro un requerimiento al Otro de cubrir esa falta, desconociendo la falta en el Otro. La aspiración al ser es la pasión y tiene en común con la pulsión la constancia del empuje y su fuerza.

Demanda y pulsión están articulados y en el matema S losange D, donde podemos ubicar la pulsión para Lacan.  Es el sujeto articulado a la demanda cuando el sujeto se desvanece en ella y solo queda el corte, el artificio gramatical de la demanda.

La pulsión responde por la función de designar al sujeto una ubicación al no encontrar respuesta en el significante. Lacan dice: la condición de un objeto es la de advenir en el momento de un fading o eclipse del sujeto, estrechamente ligado a la Spaltung o escisión que sufre por su subordinación al significante”. (Lacan, 1960: 796)

Pero Pasión y pulsión más allá del cruce que las encuentra, no son lo mismo. Las pasiones no se satisfacen en las pulsiones que, son siempre parciales, ni en el tour de sus vicisitudes.

 

A modo de realizar ciertas puntuaciones diremos que las Pasiones del Ser afectan al Sujeto que le falta el ser y que demanda al Otro el ser que le falta con cierta coerción, aunque no es el de la pulsión, participa de ella sólo en el punto del empuje.

Agreguemos que, del fantasma, la pasión toma la fijeza. El sujeto marcado por la falta, recorta un objeto que tendrá la función de complemento fijo.

También que si las Pasiones del ser están articuladas a la demanda al Otro, pero como es en cuanto Otro como el sujeto desea, Lacan plantea en Subversión del sujeto….que éste es el verdadero alcance de la pasión humana, con lo que las  Pasiones del ser se ubican entre lo incondicional de la demanda y la condición absoluta del deseo, no siendo ni lo uno ni lo otro.

Retomo el planteo de Eric Laurent sobre que las pasiones tienen una relación con el Otro goce y dice que “Lacan en el Seminario Aún devela de qué se trata lo pasional. La temática de las pasiones se aisló en el siglo XVII en el barroco, la pasión como éxtasis fue el momento de percibir Otro goce y la irrupción de este Otro goce. El hecho de transformar la pasión por primera vez la historia en un sentido activo. Lacan lo considera como el aislamiento en la cultura de la manifestación del Otro goce.”  (Laurent,2004:104)

Leo las Pasiones en el cruce entre las del ser y las del alma, por ello me sirvo del Seminario 19, más que del Seminario 20, y entiendo que el Uno, da más cuenta de la pasión que, el Otro goce. Por lo anterior propongo que el deseo de hacer Uno de la pasión es el de hacer de dos Uno en el amor, en la eliminación del dos en el odio con el triunfo del Uno y el Uno de la cautela en la ignorancia. Son los modos de suplir la falta, la carencia y la imposibilidad. El hayuno porque no hay dos, de la no relación sexual. Es el hay Uno que recupera goce del goce perdido en el Ser y de la relación sexual que no hay. Este uniano que existe no siendo, según lo veremos en la cita de Televisión, se articula con “las tres figuras del nada que constituye el fondo de la demanda de amor, del odio que viene a negar el ser del otro, y de lo indecible de lo que se ignora en su petición.” (Lacan, 1958b: 609) que Lacan plantea en un tiempo anterior.

 

Las Posiciones del Ser en el cruce de las Pasiones del ser con las Pasiones del alma

Iniciamos este cruce en el punto donde Lacan plantea: “El afecto es, muy precisamente y siempre, algo que se connota dentro de cierta posición del sujeto con respecto al ser”.

Ese sentido auténtico es por ejemplo el que se define por lo que denominaré los afectos posicionales con respecto al ser. Son lo que denominamos mediante estos términos esenciales, amor, odio, ignorancia, pero hay muchos otros más cuyo recorrido y cuyo catálogo deberemos hacer” (Lacan,1958-59:159)

Para orientarnos, en la anteúltima lección del Seminario Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Lacan plantea "…toda esta preparación en lo tocante a los fundamentos del análisis debería normalmente desplegarse mostrando ya que sólo según la posición del sujeto puede encontrarse un centramiento adecuado qué esclarecimientos aporta a esto la articulación del análisis por el hecho de partir del deseo. Posiciones subjetivas, entonces ¿por qué? Si me fiara de lo que está a la mano diría: las posiciones subjetivas de la existencia … prefiero decir las posiciones subjetivas del ser. No pongo toda mi fe, anticipadamente, en este título, pero … de eso se tratará". (Lacan,1964: 254 255).

El Seminario XII lleva por título: “Problemas cruciales del psicoanálisis".

Las posiciones subjetivas, recubren las relaciones recíprocas del sujeto y con el imposible saber del sexo. Y Lacan añade que de eso se trata en la dialéctica psicoanalítica, pues nada es concebible allí "sin la conjugación de esos tres términos" (Clase del 16 de junio de 1965).

La relación entre el sujeto, el sexo y el saber define las "posiciones subjetivas"; estos tres términos se unen, en una relación particular: la Entzweiung, división que en la traducción no se trata sólo de división, sino disensión, desacuerdo, desavenencia, divergencia.

La indeterminación del ser del sujeto, en relación con el imposible saber del sexo, estando su estructura, determinada por el lenguaje.

La tríada sujeto saber sexo es redoblada por una segunda en la cual Lacan introduce tres términos: Sinn (sentido), Zwang(empuje) y Wahrheit (verdad). Sitúa Zwang entre el sujeto y el saber, Sinn entre el saber y el sexo, Wahrheit entre el sujeto y el sexo. Estas relaciones definen lo que Lacan considera las posiciones subjetivas del ser.

Pasiones del alma

Apuntes preliminares sobre el alma

Encontramos en el Diccionario de Filosofía de Ferreter Mora un desarrollo sobre las representaciones primitivas del "alma" con tres rasgos comunes. “El alma es concebida a veces como un soplo, aliento o hálito, equivalente a la respiración; cuando falta tal aliento, el individuo muere. A veces es concebida como una especie de fuego; al morir el individuo, este "fuego" —que es el "calor vital"— se apaga. A veces, finalmente, se concibe como una sombra, presentida o principalmente "vista" durante el sueño. En los dos primeros casos, el alma es más bien como un principio de vida; en el último caso, más bien como una "sombra o un simulacro"…” “Nos detenemos en un origen "material" puede hallarse, sin embargo, en los citados vocablos, lo mismo que en los términos psyche (griego), duja (ruso), Geist (alemán) — este último, usualmente traducido por 'espíritu', tiene la misma raíz que el inglés ghost, comúnmente vertido por 'fantasma'. A veces se distingue entre el "alma" como "principio de vida" y el "alma" como "doble" por medio de dos distintos vocablos. Así, psyche designa en Homero por igual "la vida" (la vida como "aliento") y la sombra incorpórea o imagen (a veces, sin embargo, designada mediante el vocablo eidolón. ….Las primeras especulaciones filosóficas acerca del alma se conjuran principalmente en torno a la idea del "simulacro" o "fantasma" del viviente”,

“Algunos presocrátícos concibieron como "almas" todos los "principios de las cosas" en cuanto "cosas vivientes"…. En el Alcibíades I (Platon, 400 a.c.) se define que el hombre es o bien el alma, o bien el cuerpo, o bien ambos constituyendo una unidad. Sócrates y Alcibíades concluyen que “el hombre no es otra cosa que el alma” (Platon, 430 a.c., p. 74-75, 130a, 130c), siendo el cuerpo algo del hombre, pero no el hombre mismo. Es importante subrayar que, respecto del alma desde la filosofía antigua, y hasta la modernidad se ha examinado si el alma se reduce al cuerpo, o el cuerpo al alma, o si ambos son manifestaciones de una substancia única, o si la correspondencia entre las operaciones del alma y las del cuerpo pueden explicarse mediante acción causal recíproca, conjunción, armonía preestablecida”.

Veremos que Lacan va tomando estas perspectivas filosóficas respecto al alma, ya para criticarlas o para importarlas a las nociones que son propias al psicoanálisis.

 En el Seminario 10 dice Lacan “Dios no tiene alma. Esto es muy evidente, a ningún teólogo se le ha ocurrido todavía atribuírsela. Sin embargo, el cambio radical de la perspectiva de la relación con Dios empezó con un drama, una pasión, en la que alguien se hizo el alma de Dios. El lugar del alma debe situarse en el nivel a de residuo, de objeto caído. No hay concepción viviente del alma - con todo el cortejo dramático en el que esta noción aparece y funciona en nuestra era y cultura - que no esté acompañada, de la forma más esencial, de la imagen de la caída”.(Lacan, 1962-63:178)

 En el Seminario 20 “Sin embargo, no está claro por qué el hecho de tener un alma -si fuese verdad- habría de ser un escándalo para el pensamiento. Si fuese verdad, sólo podría llamarse alma lo que permite a un ser -al ser que habla, para darle su nombre soportar lo intolerable de su mundo, lo cual la supone ajena a éste, es decir, fantasmática. Lo cual es considerarla en él -en este mundo-- sólo por su paciencia y su valentía para hacerle frente. Esto no afinca en que, hasta nuestros días, el alma no ha tenido nunca otro sentido”.( Lacan,1972-73:102)

En particular me interesa detenerme en aquellas citas donde Lacan sitúa la relación que el sujeto guarda con el cuerpo y el alma

En Televisión “ De hecho el sujeto del inconsciente solo toca el alma por el cuerpo, por introducir en él el pensamiento: esta vez contradiciendo a Aristóteles. El hombre no piensa con su alma, como lo imagina el Filósofo. Piensa porque una estructura, la del lenguaje -la palabra [mot] lo comporta-, porque una estructura recorta su cuerpo, y sin que nada tenga que ver con la anatomía. Testigo: la histérica. Esa cizalla llega al alma con el síntoma obsesivo: pensamiento con el que el alma se embaraza, no sabe qué hacer. El pensamiento es disarmónico respecto del alma. Y el voug griego es el mito de una complacencia del pensamiento con el alma, de una complacencia que estaría conforme al mundo, al mundo (Umwelt\áe\ cual el alma es considerada responsable, mientras que ella no es más que el fantasma con el que se sostiene un pensamiento, "realidad" sin duda, pero que hay que entender como mueca de lo real.” (Lacan, 1973:538)

 “…lo que importa pues sin precisar desde dónde, es darse cuenta de que LOM tiene un cuerpo -y que la expresión sigue siendo correcta- aunque a partir de ahí LOM haya deducido que era un alma -lo que, por supuesto, ‘vista’ su bizquera, tradujo que a esa alma, a ella también, la tenía.” (Lacan, 1975: 592).

 “el pensamiento está del lado del mango de la sartén, y lo pensado del otro lado, en lo cual hay que leer que el mango es la palabra.” (Lacan, 1972-1973:129)

 “¿Quién no ve que el alma no es otra cosa que la identidad supuesta del cuerpo ese, con todo cuanto se piensa para explicarla? En suma, el alma es lo que se piensa a propósito del cuerpo, del lado del mango.” (Lacan, 1972-1973:134)

Vamos a la cita de Televisión, no sin antes plantear que para ubicar Las pasiones del alma Lacan se refiere a Santo Tomas, Platon, Espinoza, Dante

La historia del afecto que yo descuidaría es de la misma calaña. Que se me responda sobre este punto: ¿un afecto tiene que ver con el cuerpo? Una descarga de adrenalina, ¿es cuerpo o no? Que eso perturba sus funciones, es verdad. ¿Pero en qué proviene del alma? ¿Es pensamiento lo que este descarga? Entonces lo que hay que sopesar es si mi idea de que el inconsciente está estructurado como un lenguaje permite verificar más seriamente el afecto, que la que se expresa diciendo que es un trajín con el cual se produce un mejor arreglo. Pues lo que me oponen es eso. Lo que digo del inconsciente, ¿va o no va más lejos que esperar que el afecto, como las alondras ya asadas, le caiga en el pico, adecuado? Adaequatio, más graciosa al cargar las tintas sobre otra idea bien cargada, conjuntando esa vez rei, de la cosa, con affectus, el afecto con el que se volverá a colocar en su sitio. Hubo que llegar a nuestro siglo para que algunos médicos produjeran eso. Por mi parte no hice sino restituir lo que Freud enuncia en un artículo de 1915 sobre la represión, y en otros que vuelven sobre el tema, a saber, que el afecto está desplazado. ¿Cómo se juzgaría ese desplazamiento, sino por el sujeto que supone que no viene ahí de nada mejor que de la representación? Eso lo explico con su "banda" para, como él, denunciarla, pues también debo reconocer que trato con la misma. Solo que yo he demostrado, recurriendo a su correspondencia con Fliess (de la edición, la única que tenemos, de esa correspondencia, expurgada), que la susodicha representación, especialmente reprimida, no es ni más ni menos que la estructura y, precisamente, en cuanto ligada al postulado del significante (Lacan, 1973:550)

 La simple resección de las pasiones del alma, como Santo Tomás nombra más justamente a esos afectos, la resección desde Platón de esas pasiones según el cuerpo: cabeza, corazón, o incluso como él dice EmBuiiía o sobrecorazón, ¿no da testimonio ya del hecho de que para su abordaje se requiera pasar por ese cuerpo, del que digo que solo está afectado por la estructura? Indicaré por qué extremo se podría dar curso serio, a entender aquí como serial, a lo que en ese efecto prevalece del inconsciente. La tristeza, por ejemplo, la califican de depresión, y le dan el alma como soporte, o la tensión psicológica No hay otra ética que la del Bien-decir... Pero no es un estado de ánimo, es simplemente una falta moral, como se expresaba Dante, o también Spinoza: un pecado, lo que quiere decir una cobardía moral, que solo se sitúa en última instancia a partir del pensamiento, es decir, a partir del deber de bien decir o de orientarse en el inconsciente, en la estructura. Y lo que se sigue, por poco que esta cobardía, por ser rechazo del inconsciente, vaya a la psicosis, es el retorno en lo real de lo que es rechazado, del lenguaje; es la excitación maníaca por la cual ese retorno se hace mortal. En lo opuesto a la tristeza, está la gaya ciencia [gay sqavoir], la cual es, ella, una virtud. Una virtud no absuelve a nadie del pecado -original como cada uno sabe-. La virtud que designo con la gaya ciencia es un ejemplo de ella, por manifestar en qué consiste: no en comprender, en morder en el sentido, sino en pasar rozándolo lo más cerca posible sin que él haga de liga para esa virtud, para con ello gozar del desciframiento, lo que implica que, a su término, la gaya ciencia no haga de él sino la caída, el retorno al pecado. (Lacan, 1973:551-552)

Me detengo para señalar que estas pasiones: La tristeza, cobardía moral y gaya ciencia se corresponden al saber, saber inconsciente.

 ¿Dónde está, en todo eso, lo que hace buena fortuna? Exactamente en todas partes. El sujeto es dichoso. Esta es incluso su definición, puesto que no puede deber nada sino a la suerte, a la fortuna, dicho de otra manera, y que toda suerte le es buena para aquello que lo mantiene, esto es, para que se repita. Lo sorprendente no es que sea dichoso sin sospechar qué es lo que lo reduce a eso, su dependencia de la estructura, sino que se haga idea de la beatitud, una idea que llega lo bastante lejos para que el sujeto se sienta exiliado de ella”. (Lacan, 1973:552)

Pasiones que corresponden al sujeto la dicha o felicidad en la vertiente teleológica de su realización, porque sólo depende del azar para ser, esto es de la repetición, si no, no sería. 

“Felizmente tenemos ahí al poeta para irse de la lengua: Dante, al que acabo de citar, y otros, fuera de los fura os que constituyen una reserva para el clasicismo. Una mirada, la de Beatriz, esto es, nada de nada, un parpadeo y el desperdicio exquisito que es su resultado: y hete aquí surgido el Otro que solo debemos identificar con el goce de ella, de aquella a la que él, Dante, no puede satisfacer, puesto que de ella solo puede tener esa mirada, ese objeto, pero de la cual nos enuncia que Dios la colma; e incluso de su boca él nos provoca a recibir su certeza. A lo que responde en nosotros: aburrimiento [enimi]. (Lacan, 1973:553)

Extraigo de la cita de Lacan que va en la línea de la lectura de las pasiones como Uno

Palabra a partir de la cual, haciendo danzar las letras como en el cinematógrafo hasta que se colocan en una línea, he recompuesto el término: uniano [unien].  Con él designo la identificación del Otro con el Uno. Digo: el Uno místico del cual el otro cómico, haciendo de eminencia en el Banquete de Platón, Aristófanes para decir su nombre, nos da el equivalente crudo en la bestia-de-dos-espaldas con la que imputa a Júpiter, desquiciado, la bisección; es muy feo, ya dije que eso no se hace. No se compromete al Padre real en tales inconveniencias. Queda que Freud también cae en ello: porque lo que le imputa a Eros, en la medida en que lo opone a Tánatos, como principio de "la vida", es unir, como si, aparte de una breve coiteración, jamás se hubiera visto a dos cuerpos unirse en uno. Así el afecto viene a un cuerpo, lo propio, del cual sería habitar el lenguaje -aquí me arrendajo con unas plumas que se venden mejor que las mías-, el afecto, digo, por no poder encontrar alojamiento, o por lo menos no a su gusto.” (Lacan, 1973:553) Casi de igual modo lo plantea en el Seminario 19 y dice lo que solo existe no siendo [2]

Se llama a eso morosidad, mal humor también. ¿Es un pecado, eso, un grano de locura, o un verdadero toque de lo real? Ya ve usted que el afecto, para modularlo, los SAMCDA habrían hecho mejor usando mi violón. Lo cual los habría llevado un poco más allá que estar meramente en babia”.

Pasiones que corresponden al sexo: aburrimiento y mal humor

Las dos primeras y las dos últimas pasiones son leídas y señaladas por Colette Soler, sólo que ella no ubica en esta cita, las pasiones del sujeto, por ello entiendo que no las lee con las Posiciones subjetivas del ser, cruce necesario para articular las Pasiones del Ser con las del alma.  Agrego que es necesaria esa articulación en tanto posición ética del sujeto respecto del ser en los tres términos sujeto, saber y sexo.

La oposición entre pasiones del alma Y pasiones del hacer se acentúa por el hecho de que las pasiones del ser son pasiones de la relación con el Otro, no son pasiones del sujeto en relación con su propia alma”. Plantea Eric Laurent en Los objetos de la pasión (Laurent, 2004, 9)

Como vengo planteando, no creo se trate de oposición sino de un cruce. Entiendo las pasiones del ser en relación al Uno y las del alma como posiciones éticas respecto del sujeto, del saber y del sexo.

Una última referencia de Los objetos de la pasión de Eric Laurent : “Llamamos pasión a una articulación del inconsciente con lo real del goce.  Es ahí el lugar, desde que hay esta articulación, de las pasiones del a. Es el momento en que hay, efectivamente, un modo de soldadura entre el saber del inconsciente y el goce. Este saber del inconsciente está tomado allí sobre lo viviente del cuerpo y es a partir de este matema del lazo del inconsciente con lo real a través del a, que las pasiones del alma o del a, están situadas en el texto de Televisión “(Laurent, 2004, 74)

Coincido que las pasiones del alma son solidarias de la noción de parletre definido como inconsciente real, que afectan al cuerpo y están vinculadas al goce, sin embargo, la equivalencia de alma y a ,es lo que pongo en cuestión ya que como se dijo, Lacan plantea en relación al alma, otras articulaciones como fantasma y síntoma que me interesan desarrollar. 

Que las pasiones del alma sean nombradas en el Psicoanálisis como virtudes o faltas éticas, en lugar de una clasificación psicopatológica, encuentro en Lacan mismo, una explicación cuando plantea:

Sin embargo, hay algo que quisiera decirles: que me parece que no es inoportuno querer hablar de ello, pues, en suma, desde luego bajo otro nombre, bajo el nombre de lo que ustedes me han visto anunciar ni más ni menos este año bajo el título de sínthoma, antigua ortografía, ortografía anterior al siglo XV, ortografía incunable —entiendo con eso que sólo está asentada en los primeros volúmenes impresos— espero poder exponerles que el sínthoma es sufrir por tener un alma. Se trata de la psicopatía, para hablar con propiedad, en el sentido en que un alma es lo más jorobado que hay. El agobio en el que viven casi todos los hombres de nuestro tiempo resulta del hecho de tener un alma cuya propiedad esencial es la de ser síntoma”. Lacan, 1975a)

Nos servimos de este párrafo para extraer otras consecuencias

Pasiones del ser y los cruces de registros

 En el Seminario 1 Lacan planteaba “Ese agujero en lo real se llama, según el modo de abordarlo, el ser o la nada. Ese ser y esa nada están vinculados esencialmente al fenómeno de la palabra. La tripartición de lo simbólico, lo imaginario y lo real -categorías elementales sin las cuales nada podemos distinguir en nuestra experiencia- se sitúa en la dimensión del ser…Este esquema presentifica lo siguiente: sólo en la dimensión del ser, y no en la de lo real, pueden inscribirse las tres pasiones fundamentales : en la unión entre lo simbólico y lo imaginario, esa ruptura, esa, arista que se llama el amor; en la unión entre lo imaginario y lo real, el odio; en la unión entre lo real y lo simbólico, la ignorancia.” (Lacan, 1953-54: 394 393)

Así las Pasiones del Ser quedan distribuidas en los registros imaginario, simbólico y real. Propongo las Pasiones del alma como cuarto nudo, nominación o sinthome sobre el que habré de trabajar para las VI Jornadas, reservándome el tiempo del año de investigación que nos hemos dado sobre el tema, para sus ensayos y su articulación con la clínica. Como fuera planteado, se necesita esta cuestión preliminar para el abordaje clínico de las pasiones.

 

Bibliografía

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ARISTOTELES, Retórica, Gredos, Madrid,1999

BRODSKY G “Pasiones lacanianas” CABA Argentina, Grama, 2019.

DESCARTES, R. (1649)  Las pasiones del alma. Tecnos, Madrid1997

GARCIA G.  http://www.descartes.org.ar/germangarcia/assets/files/1999-ElcursodelaspasionesPDF.pdf

KANT, I. Antropología en sentido pragmático Alianza Editorial Madrid 2004

LACAN, J. (1953-54) El Seminario Libro 1 Los escritos técnicos de Freud , Bs As, Paidós, 2004.  

 LACAN, J. (1958) “La significación del falo”. Escritos 2, Buenos Aires, Siglo XXI,1987.

LACAN, J. (1958a) “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”, Escritos 2, Siglo XXI editores, 1987

LACAN, J. (1958b) “La dirección de la cura y los principios de su poder”. Escritos 2, Buenos Aires, Siglo XXI,1987.

LACAN, J. (1958-59) El Seminario Libro 6 El deseo y su interpretación, Bs As, Paidós, 2014.

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LACAN, J. (1960) “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano”. Escritos 2, Buenos Aires, Siglo XXI,1987.

 LACAN, J.  (1961-62) Seminario 9, inédito. Traducción Ricardo Rodriguez Ponte

 LACAN, J. (1962-63) El Seminario Libro 10 La angustia, Bs As, Paidós, 2006

LACAN, J. (1964) El Seminario, Libro 11 Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis, Buenos Aires, Paidós, 1999.

LACAN, J.  (1965-66) Seminario 13, inédito. Traducción Ricardo Rodriguez Ponte

LACAN, J.  (1969-70) El Seminario, Libro 17, El reverso del Psicoanálisis, Bs As, Paidós 1996.

LACAN, J.  (1972-73)   El Seminario, Libro 20, Aun,  Bs As, Paidós, 

LACAN, J. (1973) “Televisión”, Otros Escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012.

LACAN, J. (1975) “Joyce el síntoma”, Otros Escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012.

LACAN, J. (1975a)"Conclusiones en las Jornadas del 8 y 9 de noviembre de 1975", en Maison de la Chimie, Paris.

LAURENT, E. Los objetos de la pasión, Buenos Aires, Tres Haches, 2004

SOLER, C. Afectos lacanianos, CABA, Argentina, Letra Viva, 2011.

 

 



[1] “Afectados de pasión” Primer encuentro del Seminario “Entre pasiones, discursos posibles” 31/3/23

 

[2] Cfr Seminario 19 pag 133