lunes, 11 de diciembre de 2017

XXIII Jornadas Nacionales sobre el Ejercicio Profesional “La realidad de la práctica: Tendencias y desafíos en los distintos campos del trabajo del psicólogo”

XXIII Jornadas Nacionales sobre el Ejercicio Profesional
“La realidad de la práctica: Tendencias y desafíos en los distintos campos del trabajo del psicólogo”

Título:  Presentación de los Avances del Trabajo de Investigación: “El Empuje a la mujer en las psicosis en mujeres”
Nombre y Apellido del/de los autor/es: Monica Rossi, Mariana Koharic, Verónica Alonso,Valeria Dos Santos Almeida, Fernanda Urrere, Mariana Herzel, Laura Aguer, Máximo Mantilaro.
Institución a la que pertenece: Acuerdo Marco entre Servicio de Salud Mental Hospital Castro Rendon y Nodo, Centro de atención y estudios psicoanalíticos.
Dirección: Talero 776.
Teléfono/ Fax.: 299 154536132
e-mail: licrossi57@yahoo.com.ar
Profesión:  Psicólogos y Psiquiatra
Palabras Clave: Psicosis, Sexualidad, Sexuación, Empuje a la mujer, Mujer.
Modalidad de presentación elegida: Ponencia.
Eje en que enmarca el trabajo: Ejercicio de la clínica en lo privado y lo público.

ABSTRACT:  Se presentan los avances del Proyecto de Investigación: “El empuje a la mujer en las psicosis en mujeres”. Motiva la presente investigación los interrogantes que se producen en los impasses de la teoría psicoanalítica desde que Jacques Lacan introdujera el sintagma Empuje a la mujer y que el mismo adquiriera estatuto conceptual. Dicho concepto vinculado a la sexuación, homologa diferencias sexuales por tratarse de un fenómeno presente en las psicosis, y atribuido a una orientación feminizante del goce en esa estructura. Sin embargo, no se encuentra explorado teórico, ni clínicamente la presentación del fenómeno, específicamente en las mujeres. Por ello iniciamos en conjunto el Servicio de Salud Mental del Hospital Castro Rendón y Nodo, Centro de atención y estudios psicoanalíticos, sitos ambos en la Provincia de Neuquén, una investigación teórica y clínica en dos etapas. La primera vinculada a delimitar un estado de la cuestión con el material bibliográfico existente para sistematizar un constructo teórico que permita la lectura de lo que se recabará en entrevistas en la segunda etapa, en una muestra de la población seleccionada.
Palabras Claves: Psicosis, Sexualidad, Sexuación, Empuje a la mujer, Mujer.

INTRODUCCION
¿Porque Investigar en Salud Mental?
Si algo caracteriza a la Salud Mental es el requerimiento de un universo amplio para su comprensión. Tal es la noción de campo donde la Salud Mental queda significada; practicas, discursos, saberes disciplinarios, se entretejen conformando un conjunto simbólico, epistemológico que la produce y es en este campo inacabado donde decidimos llevar adelante un proceso de investigación.
La pregunta sobre la causa del sufrimiento subjetivo y el cómo atenuarlo es lo que lleva a cada disciplina a construir conocimiento, como a cada profesional de la Salud Mental frente a la singularidad de cada paciente. Ya en nuestro país se alertó sobre la falta de información epidemiológica en Salud Mental sobre la cual poder delinear y programar acciones de salud tendientes a dar un otro tratamiento al padecimiento subjetivo. Si estamos medianamente alertados del complejo universo del sufrimiento, es de esperar, que la clínica nos interrogue y la investigación un modo de buscar algunas respuestas.
Entendiendo el campo de la Salud Mental como un territorio en falta, en tanto no hay un único saber que dé cuenta plenamente del objeto de abordaje, es que podríamos pensar también al Hospital General como un escenario con similar condición. Desde el discurso médico, la práctica y su fundamento se nutre a sí misma y la institución hospitalaria toma en su organización y funcionamiento la forma y las palabras propias de tal discurso y es solo ante lo disruptivo que, por la vía de la interconsulta el medico se dirige a un otro saber. Es en ese punto donde el no todo del saber medico se hace visible. Cuando los protocolos, normas o guías de práctica clínica no son suficientes es porque algo de la dimensión del sujeto reaparece; investigar en la línea de la singularidad subjetiva es la apuesta que lleva a un aporte diferencial.
Desde un Servicio de Salud Mental, llevar adelante una investigación en el espacio hospitalario, es un modo entre otros, por un lado, de hacer lazo con la falta en territorio médico y por otro relanzar el deseo a la interioridad de los equipos. Es en esta línea donde la Investigación nos permite un espacio de cuestionamiento e interpelación de la práctica, en conjunto con otros efectores del mismo sistema público y otras instituciones locales.
¿Porque investigar en Psicoanálisis?
La clínica psicoanalítica se incorpora al campo de la Salud Mental desde hace ya mucho tiempo, enriqueciendo con sus aportes la practica hospitalaria e interviniendo en los dispositivos con un discurso que le es propio. Comprendiendo dicha clínica en su diferencia con la experiencia de análisis y en el afán de dar razones de su práctica para fundamentar el saber a la manera de las ciencias, Jacques Lacan dio continuidad a las premisas de Sigmund Freud, planteando que el psicoanalista sea al menos dos, el del acto analítico para producir efectos  y aquel dedicado a teorizarlos.
En ese intento de conceptualizar y formalizar elaboraciones teóricas es que la investigación aporta herramientas para la precisión, ampliación y actualización teórica en una relación dialéctica con la experiencia.
Confluimos en este interés dos instituciones locales para realizar en conjunto la actual investigación sobre una pregunta común referida a Las psicosis y en particular respecto de un concepto Empuje a la mujer, no explorado en sus manifestaciones específicas, en mujeres.
Jacques Lacan en el Seminario 3, Las Psicosis, plantea que la forclusion de un significante primordial es la causa específica de las psicosis, y las muletas imaginarias las compensadoras de la ausencia del significante Nombre del Padre mientras no se produce la descompensación.
En el Escrito “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de las psicosis”, el autor agrega a la causa específica de la psicosis, es decir el significante forcluido, una causa accidental, el desencadenamiento producido por el encuentro de Un padre, un padre en lo real.
Lacan plantea la misma coyuntura dramática, la de Un padre para hombres y mujeres, y dice en el mismo Escrito: “Búsquese en el comienzo de la psicosis esta coyuntura dramática. Ya se presente para la mujer que acaba de dar a luz en la figura de su esposo, para la penitente que confiesa su falta en la persona de su confesor, para la muchacha enamorada en el encuentro del "padre del muchacho", se la encontrará siempre, y se la encontrará más fácilmente si se guía uno por las "situaciones" en el sentido novelesco de este término. Entiéndase aquí de pasada que esas situaciones son para el novelista su recurso verdadero, a saber, el que hace brotar la "psicología profunda", al que ninguna mira psicológica podría darle acceso”.
El mismo autor en L´Etourdit, precisa: “Podría aquí, con desarrollar la inscripción, que hice mediante una función hiperbólica, de la psicosis de Schreber, demostrar en ella lo que tiene de sardónico el efecto empuje-ala-mujer que se especifica en el primer cuantor: habiendo precisado que es por la irrupción de Un-padre como sin razón, que se precipita aquí el efecto experimentado como forzamiento, en el campo de un Otro que ha de pensarse como lo más ajeno a todo sentido. Pero llevar a su potencia de extrema lógica la función, desorientaría. Sin duda tiene fundamento para observar la ambigüedad que hay en considerar como equivalente la transformación del sujeto en mujer (Verweiblichung) y la eviración (pues tal es sin duda el sentido de Entmannung). Pero no ve que esa ambigüedad es la de la estructura subjetiva misma que la produce aquí: la cual implica que aquello que confina en el nivel imaginario con la transformación del sujeto en mujer sea precisamente lo que le haga caer de toda herencia de la que pudiese legítimamente esperar la afectación de un pene a su persona. Esto por la razón de que, si ser y tener se excluyen en principio, se confunden, por lo menos en cuanto al resultado, cuando se trata de una carencia. Lo cual no impide que su distinción sea decisiva para lo que seguirá.
Como se percibe si se observa que no es por estar precluido del pene, sino por desear ser el falo por lo que el paciente estará abocado a convertirse en una mujer.
Sin duda la adivinación del inconsciente ha advertido muy pronto al sujeto de que, a falta de poder ser el falo que falta a la madre, le queda la solución de ser la mujer que falta a los hombres”.
Pero, el Empuje a la mujer, ¿qué características adquiere en las presentaciones de las psicosis en mujeres?
Geneviève Morel, en Ambigüedades sexuales. Sexuación y Psicosis plantea: “En la mujer, la tendencia mortífera y "toda" feminizante puede arrastrar al sujeto hacia la prostitución, una complacencia peligrosa con la perversión masculina o una femineidad manierista excesiva y mal tolerada socialmente. Pero puede suceder que una mujer que haya construido un sínthoma que atenúe los perjuicios del revés encuentre así un lugar femenino aceptable con un partenaire que la aprecie. Así, a veces le será más fácil que a otra, demasiado histérica, vivir en pareja. También es posible pensar que un empuje-a-la-mujer moderado puede consolidar identificaciones sexuales claudicantes durante una gran crisis, e insuficientes por ello para establecer la sexuación del sujeto”
Morel dedica dos capítulos, del libro citado, al concepto del Empuje a la mujer y produce aportes sobre sexuación y psicosis, sin embargo, no aborda específicamente el tema que nos proponemos investigar.
 No encontramos a la fecha, otros desarrollos teóricos en nuestra línea de investigación orientada a la respuesta de ¿Cómo se presenta el Empuje a la mujer en las mujeres psicóticas?, interrogante que intentaremos elucidar desde la perspectiva teórica y la investigación clínica, para realizar aportes a la teoría y el tratamiento de las psicosis.

Desarrollo
El Psicoanálisis y sobre todo a partir de Jacques Lacan, establece una distinción entre la asignación por atributo y género del sexo biológico o anatómico y la asunción Hombre o Mujer. La condición de asunción no prejuzga la elección de objeto y excede a identificaciones tanto imaginarias como simbólicas. Se trata de asunción de posición sexuada respecto al goce. La función fálica y los cuantores lógicos ordenan Universales, Particulares y Singulares sobre el Todo y el Existente del lado Hombre y el No todo y No Existente del lado Mujer. La inexistencia del significante de La Mujer, en tanto Universal, posibilita diferentes soluciones por lo que no todos los sujetos dan el mismo tratamiento a La Mujer que no existe. Las vías de los arreglos singulares se ubican entre las coordenadas neuróticas y las posiciones sexuadas, así la histeria, la obsesión, como el lado Hombre y el lado Mujer posibilitan entrecruzamientos lógicos, para la ubicación sexuada. Sin embargo, estas suplencias se inscriben en torno a la función fálica, función que en las psicosis no opera. Lacan dice “Todo ser que habla se inscribe en uno u otro lado.” ¿Se puede hablar de posiciones sexuadas en las psicosis? ¿Corresponde hacer la diferencia Hombre-Mujer cuando las posiciones sexuadas no están vinculadas al falo? ¿Qué sucede con la posición sexuada en quienes se nombran mujer en la psicosis si no hay inscripción simbólica del significante fálico? ¿Cuáles son los fenómenos que le son específicos a las mujeres cuando el significante forcluido es el significante fálico?  ¿Las psicosis en las mujeres tienen presentaciones diferentes que las psicosis en el hombre? Respecto de las psicosis Lacan se refiere a Empuje a la mujer, para dar cuenta de un fenómeno que se presenta en esa estructura y dirá que se especifica en la inexistencia de las fórmulas de la sexuación, como inscripción. Entonces el Empuje a la mujer es ¿posición sexuada? ¿es Empuje a producir existencia, inscribir una excepción o una singularidad? Si fuese por la vía de lo singular ¿qué diferencia esta invención de la del lado Mujer de las fórmulas? El Empuje a la mujer en las mujeres psicóticas tiene consecuencias sobre la sexuación, estas son condición de ¿desencadenamiento o de estabilización?
La investigación se propone como objetivo general: Explorar el alcance de los conceptos psicoanalíticos actuales y determinar su suficiencia en intensión o extensión respecto de las particularidades del Empuje a la mujer en las mujeres   psicóticas y sus consecuencias sobre la sexuación. 
En esta etapa de la investigación nos encontramos explorando la bibliografía psicoanalítica específica, para en un segundo momento recoger los indicadores, en una muestra de pacientes psicóticas mujeres, que permitan determinar circunstancias de desestabilización y estabilización y poder determinar en qué medida esas circunstancias aluden a la forclusion del significante fálico y el Empuje a la mujer.
En cuanto a esta segunda etapa de la investigación, arribamos a criterios de selección de los casos clínicos a los fines de recortar la muestra de historias clínicas. Esta selección se realiza a partir de los operadores utilizados en la lectura del marco teórico. Se eligen historias clínicas de mujeres psicóticas que hayan cursado al menos un episodio de desencadenamiento franco con presencia de fenómenos elementales, priorizando aquellos que por sus características den cuenta de la forclusión del significante fálico y Empuje-a-la-mujer. Es decir, no se priorizarán los casos clínicos que presenten sólo fenómenos elementales ligados a trastornos del lenguaje, sino aquellos ligados a la orientación del goce. 


REFLEXION FINAL

Partimos de la hipótesis que El Empuje a la mujer como concepto vinculado a la orientación femenina del goce en las psicosis, homologa Hombres y Mujeres e impide identificar la especificidad de los fenómenos de presentación en las mujeres.
Geneviève Morel, en la obra antes citada, plantea que la cuestión del género se constituye por identificaciones imaginarias y significantes y que, a diferencia de aquel, la posición sexuada involucra un real. Establece tiempos lógicos en la asunción de la sexuación: “primero, el de la diferencia natural de los sexos; segundo, el del discurso sexual; tercero, el tiempo de la elección del sexo por parte del sujeto, o de la sexuación propiamente dicha” (Morel, 2000:137).
Consideramos que, si Schreber se siente empujado a convertirse en mujer con el sufrimiento que le implica, no podríamos desconocer el soporte anatómico de la diferencia sexual, detenerse en ello es importante por cuanto se produce cierto desvío a partir de cuestionar la anatomía como destino. Algunos autores piensan los temas de género como absolutamente independientes de los cuerpos sexuados.
El cuerpo de la mujer, en sus diferencias con el cuerpo del hombre, atraviesa en diferentes momentos de su vida por, la menarca, el embarazo, el parto, la menopausia y los encuentros sexuales, todos ellos posibles de ser caracterizados como intrusiones de lo real.  Dicho real en juego, posible de simbolizar en algunas estructuras, en las psicosis, por no contar con simbolización fálica, es de esperar que otros sean sus efectos. Por ello la pregunta orientativa a indagar la clínica en la presente investigación es, sino son esas mismas intrusiones de lo real lo que produce en las mujeres psicóticas más que un Empuje a la mujer, un Empuje de la mujer. Sera necesario realizar tal diferencia conceptual y hacer valer dicha diferencia, en el marco de la diferencia sexuada.


Bibliografía
FREUD, S (1895) “Nuevas puntualizaciones sobre las neuropsicosis de defensa”. En Obras completas, Buenos Aires, Amorrortu. 
FREUD, S. (1911) “Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia descrito autobiográficamente”. En Obras completas, Buenos Aires, Amorrortu.
 FREUD, S.  (1905) Tres ensayos para una teoría sexual. En Obras Completas, Buenos Aires, Amorrortu.
FREUD, S. (1925) Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica entre los sexos. En Obras Completas, Buenos Aires, Amorrortu. 
 FREUD, S. (1925) La organización genital infantil. En Obras Completas, Buenos Aires, Amorrortu.
FREUD,S. El Sepultamiento del Complejo de Edipo. En Obras Completas, Buenos Aires, Amorrortu.
FREUD, S. (1915) Un caso de paranoia que contradice la teoría psicoanalítica- En Obras Completas, Buenos Aires, Amorrortu.
FREUD, S. (1931) La Sexualidad Femenina. En Obras Completas, Buenos Aires, Amorrortu. 
FREUD, S.  (1916) Conferencias de introducción al psicoanálisis. Conferencia 33: La femineidad. En Obras Completas, Buenos Aires, Amorrortu. 
FREUD, S.(1927) Fetichismo. En Obras Completas, Buenos Aires, Amorrortu. 
GODOY, C.  “Psicosis y sexuación”. En Elaboraciones lacanianas sobre la psicosis, Buenos Aires, Grama,2012. 
LACAN, J. De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad. Mexico, Siglo XXI, 1987.
LACAN, J.  “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”. Escritos, Buenos Aires, Siglo XXI, 1985.
LACAN, J. “La significación del falo”. Escritos, Buenos Aires, Siglo XXI,1985.
LACAN, J.  “Ideas directivas para un Congreso sobre la sexualidad femenina”.  Escritos, Buenos Aires, Siglo XXI,1985.  
 LACAN, J.  “El atolondradicho”. Otros escritos, Buenos Aires, Paidós
LACAN, J.  El Seminario, libro 3. Buenos Aires, Paidós, 2002.
LACAN, J. El Seminario, libro 19. Buenos Aires, Paidós,2012 
LACAN, J.  El Seminario, libro 20, Aún. Buenos Aires, Paidós, 1995. 
LACAN, J.  El Seminario, libro 23. Buenos Aires, Paidós, 2006.
MILLOT, C. Exsexo - Ensayo sobre el Transexualismo. Buenos Aires, Catálogos, 1984.
MOLINA, M. y NUÑEZ ARIAS J. Tesis doctoral “Sexualidad femenina y psicosis: un acercamiento desde la propuesta psicoanalítica” www.binasss.sa.cr/bibliotecas/bhp/textos/tesis50.pdf
MOREL, Geneviève: Ambigüedades sexuales. Sexuación y Psicosis. Buenos Aires, Manantial, 2002.         
PUJANA, MARIANO- “Sexuación y Psicosis” Articulo de Virtualia.                               
SORIA NIEVES- Confines de las psicosis. Buenos Aires, Del Bucle, 2008




martes, 21 de noviembre de 2017

Algunas puntuaciones sobre el Psicoanálisis

Algunas puntuaciones sobre el Psicoanálisis[i]

“El psicoanálisis no es una terapéutica…
como las demás"[1] El psicoanálisis se encuentra en el campo de lo terapéutico, sin embargo  no se trata de cualquier  terapéutica, no es médica toda vez  que lo médico apunta a un saber cuyo discurso excluye  al sujeto, pero tampoco es una terapéutica psicológica cuando la psicología, del lado de la ciencia, constituye un saber universalizado en la prescripción de leyes generales. No es una terapéutica como las demás, porque atiende al Sujeto en su singularidad. Ningún saber singular se universaliza para todo Sujeto.
 Si la terapéutica consiste en una cura "el psicoanálisis, tipo o no, es la cura que se espera de un psicoanalista"[2], es del psicoanalista de quien se espera entonces que ubique la diferencia, entre  una terapéutica que le es específica y otra que no lo es.
  Recae en el psicoanalista la dirección de una terapéutica que, por la vía de la palabra y su poder de escucha, establezca la distinción entre el decir del yo y el decir de un  Sujeto. Un psicoanalista es de  quien se espera pueda silenciar su narcisismo, sus ideales, sus juicios y puede ocupar su lugar en la transferencia, sabiendo que el Sujeto Supuesto Saber  supone un lugar, el lugar del Otro, que no es cualquier otro. Que pueda saber del transito, mutando desde este lugar del Otro inicial de la transferencia,  a uno posterior, operando a favor de la incompletud e inconsistencia del Otro, para devenir  objeto.
El psicoanalista es aquel que  permite sostener la pregunta del Sujeto que viene a su encuentro, es el que posibilita cifrar el inconsciente,  advertir la posición del Sujeto que habla, su goce y su posición deseante.  Es el psicoanalista quien puede entender  el sufrimiento del síntoma, la inhibición y la angustia, y poner a hablar a ese síntoma, ubicando allí qué deseo se cumple, qué goce se satisface. El psicoanalista se encuentra en un lugar privilegiado para leer e intervenir en el decir del Sujeto. Su objetivo no es la adaptación del sujeto a las normas sociales o a los requerimientos de la cultura, busca el acuerdo del Sujeto consigo mismo.
No dirige la vida del Sujeto, pero dirige la cura con la única regla básica que es la  de apertura al espacio de análisis, esto es, la asociación libre.
¿Como  puede un psicoanalista saber hacer  todo lo que de él se espera? ¿Cómo sostiene un análisis? ¿Cómo dirige una cura?

Formación del analista
Es necesario pensar la formación del psicoanalista vinculada a la especificidad de la cura psicoanalítica. Para ello el analista deberá saber, por un lado, de esa falta que en psicoanálisis se denomina castración; por otro,  de  la imposibilidad  de que exista una norma de la relación entre los sexos. El sexo, en el ser parlante, remite al "no todo”, se trata de una falla estructural sin solución, que produce insatisfacción y arreglos singulares.
¿Cómo se forma a un analista para que ocupe un lugar en la transferencia y oriente al Sujeto en la búsqueda de una solución menos penosa, sin desconocer que el único encuentro con lo imposible, con lo real, nunca es un buen encuentro? ¿Cómo se transmite ese saber  que conduce a diferente dirección de aquella que intentaría suturar la falla, a partir de ideales de armonía, felicidad o eliminación del conflicto?
La formación es un efecto del anudamiento entre teoría y experiencia, cuerdas de prácticas diferentes, pero a su vez articuladas. Estas prácticas pueden ser pensadas en intensión, como saber textual, no acumulativo, y en extensión, como saber referencial.
Es imprescindible la teoría. No podría nadie dirigir un tratamiento si no sabe qué es el  psicoanálisis, si no cuenta con el bagaje de nociones que le son específicas; sin embargo  ese saber es silente en la experiencia de analizar. Este es el momento  de sorprenderse y actuar desde la ingenuidad, sin premisas “no especular ni cavilar mientras analiza[3]” Es necesario sostener  la relación disyuntiva entre teoría y experiencia, aun sabiendo que  aquello que  se produce en la experiencia, muchas veces posibilita conceptualizaciones, y las mismas, como referencias teóricas,  producen efectos en la escucha. Sin embargo, el psicoanalista estará advertido que  los saberes referenciales  no  aspiran al ideal, y mucho menos a la adecuación de su escucha a la teoría. El saber textual, de ese aquí y ahora en cada sesión, en cada tratamiento, deja por fuera reglas técnicas que indican un deber hacer.  
De la formación del analista depende el modo particular de intervención conforme a cada Sujeto. Ese modo de intervenir  del psicoanalista es con un deseo específico, deseo del analista. Ese deseo no es un deseo personal, es el deseo que  le  posibilita operar en los registros simbólico, imaginario y real; allí donde introduce alguna modificación de la relación del sujeto con lo real. El deseo del analista no va de suyo, es un efecto de su formación. Esa formación requiere del análisis personal y eso no se produce si no hay alguien que ha pasado por el análisis.
Freud dice en "Análisis terminable e interminable", que hay que tener cierta experiencia del inconsciente. "…se instala en el aprendiz la firme convicción en la existencia del inconsciente" y si eso acontece  otorga al analizado "aptitud de analista”.
La teoría no sustituye la experiencia del encuentro con un saber que no se sabía se tenía. Un saber que no es intelectual, en el que no esta en juego el conocimiento como un aprendizaje sino la experiencia de la castración; el saber del modo que se responde al encuentro con lo traumático, con lo real. Quien no ha atravesado por esa experiencia, que no se trata necesariamente de un fin de análisis, no puede ocupar el lugar de analista.
La experiencia del análisis, el estudio de la teoría y su  práctica, junto a  las supervisiones de la misma, constituyen en su conjunto aquello  que se denomina  la formación del analista. Los efectos  de este entramado  puesto en acto en la dirección de la cura, es lo que Lacan ha nombrado el deseo del analista.

Habilitación o autorización para ser psicoanalista
Freud  en "Pueden los legos ejercer el psicoanálisis", sostiene una pregunta  ¿quienes pueden ejercer el psicoanalisis? cuestión que extiende los límites de su época y llega hasta nuestros días.
Hoy, la legislación dice que médicos y psicólogos están habilitados por el estado para practicar  psicoterapias sin embargo, como dije anteriormente, el psicoanálisis no es una terapéutica como las demás.
Me he pronunciado sobre  la importancia de la formación, pero aquí la cuestión se desplaza a quién forma, quién habilita  y cómo interviene el Estado para legislar sobre la formación y la practica psicoanalítica. En el debate  intervienen varios actores sociales tales como la Universidad, las Colegiaciones, las Instituciones psicoanalíticas.
 La Academia y los Colegios o Consejos profesionales constituyen actores necesarios para la habilitación. La Universidad  otorga el título de grado habilitante para realizar psicoterapias a médicos y psicólogos y los Colegios de ley ejercen poder de Estado  al regular las matriculas profesionales para habilitar sus prácticas.
Pero habilitación no es formación. Se produce cierto deslizamiento cuando la Universidad ofrece formación  post título, mediante  cursos, seminarios, maestrías y doctorados de especialización en psicoanálisis. El Otro, que se hace consistente en el prestigio social de la Universidad,  habilita y constituye constancia  necesaria y a veces suficiente para la carrera académica; pero ello no implica necesariamente  formación del analista. El discurso universitario no es el discurso del analista. Este último, tal como lo plantea Lacan, es el  único discurso que articula la renuncia al goce dando lugar al objeto a , que es causa en el lugar del agente, discurso que ofrece  "las coordenadas que el analista debe ser capaz de alcanzar para simplemente ocupar el lugar que es el suyo, el cual se define como el lugar que él debe ofrecer vacante al deseo del paciente para que se realice como deseo del Otro"[4]y que al término de la operación habrá “evacuación del objeto a ……y es ese objeto evacuado lo que el analista mismo representará por su en-sí”[5]
   Se justifica la distinción entre habilitación y formación del analista,  porque el efecto de la formación es la autorización del analista; como Lacan lo expresa: “Mientras tanto, ¿no habría podido ocurrírsenos en la Escuela que es eso lo que equilibra mi decir que el analista no se autoriza más que por sí mismo? Esto no quiere decir que él esté solo para decidirlo como acabo de hacerles observar en lo que se refiere al ser sexuado. Diría incluso más, lo que escribí en las formulas implica al menos  que… para que haya hombre, es que en alguna parte haya castración.”[6]
El autorizarse por sí del analista, no es un hacer voluntario, una decisión personal sin más. No se trata de ningún arrojo, ni de un desafío y mucho menos de un arreglo del goce  singular. No es autorizarse en tanto ser sino en cuanto falta en ser.
Por ello la formación ha de estar articulada a la castración, a la imposibilidad, a la no relación sexual. Es una formación en transferencia a un Sujeto supuesto al saber; no se trata aquí de ningún saber instituido, ni del discurso Universitario, ni del discurso del Amo.
  La formación produce efectos de autorización, más allá de toda habilitación. Un analista se autoriza por sí mismo y con otros con los que trabaja,  con los que estudia, con quienes supervisa o con quien se analiza.
La condición del deseo del analista  se pone de manifiesto en el acto analítico, y a ese servicio debieran estar orientadas las Instituciones, Escuelas, Asociaciones Psicoanalíticas, quienes constituyen  vía regia de formación de analistas, movidas por el lazo a otro y  en la transferencia entre sus miembros.
Cada Institución psicoanalítica, por fuera de la habilitación que le corresponda en el marco de la ley, también “se autoriza por sí” de ello se desprende que su posición se rige con los mismos criterios del analista. De cada Institución se espera que produzca  intercambios necesarios para no constituir: atrapamiento en sus redes, obediencia a sus mandatos, adhesión acrítica a sus lecturas, efecto de grupo o de masa, identificaciones a  ideales; es decir, funcionamientos  contrarios al  Psicoanálisis. De lo que se trata es que las Instituciones orienten su formación al deseo y la autorización del analista.
Todas las puntuaciones que he intentado desarrollar, constituyen basamentos necesarios para  la continuidad y avance del psicoanálisis.

Bibliografía
Freud, Sigmund, Consejos al médico en el tratamiento psicoanalítico, Obras Completas, TomoII, Biblioteca Nueva, Madrid, 1973.
Lacan, Jacques, Variantes de la cura tipo, Escritos 1, Siglo XXI Editores, Argentina, 1988.
Lacan, Jacques, El seminario 8 La transferencia, Clase de 11 de enero de 1961, Paidos, Bs As, 2003.
Lacan, Jacques, El seminario 16  De otro al otro, Clase de 4 de junio de 1969, Paidos, Bs As, 2008.
Lacan, Jacques, Seminario  21 inédito Clase del 9 de Abril de 1974.

Monica Virginia Rossi




[1] Lacan , Jacques, Variantes de la cura tipo, Escritos 1, Siglo XXI Editores, Argentina, 1988
[2] Lacan , Jacques, idem

[3] Freud, Sigmund, Consejos al médico en el tratamiento psicoanalítico, Obras Completas, TomoII, Biblioteca Nueva, Madrid, 1973
[4] Lacan, Jacques, El seminario 8 La transferencia, Clase de 11 de enero de 1961, Paidos, Bs As, 2003
[5] Lacan, Jacques, El seminario 16  De otro al otro, Clase de 4 de junio de 1969, Paidos, Bs As, 2008

[6] Lacan, Jacques Seminario  21 inedito Del 9 de Abril de 1974



[i]  Publicado en Revista Confluencias del Colegio de Psicólogos de Neuquén Año 2 N°2. Neuquén Argentina.